¿Cuántas veces miramos al de al lado antes de empezar la carrera?
Fui a ver una competencia de natación con participantes de todas las edades y diferentes categorías. Observé sus técnicas impecables, velocidad y precisión. Se notaba quiénes llevaban más tiempo entrenando.
Es realmente un deporte muy exigente.
Pero lo que más me llamó la atención fue que los que llegaban de primeros no miraban al compañero de al lado.
Su mirada, como la de un halcón, siempre al frente.
Quienes se giraban a ver cómo lo estaba haciendo el otro, perdían tiempo valioso y hasta ponían en duda su desempeño, desmejorando su rendimiento y puntaje.


La comparación: un enemigo silencioso
Eso no pasa solo en una competencia de natación.
Muchas veces, por no decir siempre, estamos mirando al que tenemos al lado, preguntándonos:
“¿Por qué a él/ella todo le sale tan bien? ¿Y a mí no?”
Sucede entre hermanos, compañeros de clase, colegas de trabajo, socios de negocio… y en cada escenario de nuestras vidas.
Pero ¿y si en lugar de compararme, pienso cómo mejorar mi conocimiento, técnica, rendimiento o servicio? ¿Cómo me supero a mí mism@ cada día?
Inspirarnos, sí. Compararnos, no.
Inspirarnos en otros es válido. Pedir ayuda es humildad. Y la humildad en los negocios construye, edifica y da frutos poderosos.
Lo que no está bien es detenernos a mitad de nuestra carrera, para compararnos con el resultado de los demás, olvidando que ya tenemos habilidades, dones y talentos únicos.
No hay éxito sin confianza. Sobre todo, confianza en uno mismo.
Aquí te dejo algunos libros que me han ayudado a fortalecer esa confianza:
📚 «Los dones de la imperfección» – Brené Brown
📚 «El poder de la confianza en ti mismo» – Brian Tracy
📚 «La velocidad de la confianza» – Stephen M.R. Covey
Una frase que me encantó de este último:
“Desde dentro hacia afuera: para entablar confianza con los demás, debemos empezar por nosotros mismos.”
La confianza es parte fundamental de construir esa mentalidad de crecimiento.

El consejo del coach que lo cambió todo
Después de la práctica de natación, el coach de mis hijas se acercó y les dijo:
“Hoy lo hicieron muy bien, no sean tan duras con ustedes mismas. Sigan entrenando. Una vez dominen la técnica, no sentirán el cansancio.”
Y agregó algo que me voló la cabeza:
“En natación, el éxito es 90% mente y 10% técnica.”
Si se enfocan en entrenar la mente, el cuerpo responderá.
¿Y si el éxito también es 90% mentalidad?
Pensé: ¿y si para tener éxito en mi negocio también debo entrenar primero mi mente?
Qué tal si el 90% es mentalidad y el otro 10% es trabajo constante, disciplina y perseverancia.
Desde que empecé a cambiar mi lenguaje, a leer sobre confianza y liderazgo, a aplicar hábitos de éxito y crear rutinas, mi rendimiento ha mejorado un 99%. Incluso con una lesión en la rodilla que me impide entrenar físicamente, he avanzado con enfoque y propósito.
Entrena tu mente como entrenas tu cuerpo
Cuando hago énfasis en entrenar la mente, no me refiero a hacerlo al modo del positivismo sobreactuado que promocionan hoy día por todas partes.
He aprendido, por experiencia —algo dolorosa—, que la fortaleza de una mente se da cuando somos capaces de atravesar la tormenta y ver el arcoíris al salir el sol.
Sí, suena muy romántico y en la práctica no es tan sencillo, pero te aseguro que si te entrenas para entender que, ante un negocio que no funciona, lo que falló fueron las circunstancias y no tú, podrás ver que te puedes levantar una y otra vez, sin perder valor ni dudar de tus capacidades.
Y aquí es donde la confianza se vuelve una gran aliada, porque cuando aprendemos a confiar en nosotros mismos y en los demás, podemos evitar las caídas dolorosas.
Eso sí, la confianza requiere de alimento diario.
¿Estás dispuest@ a hacerlo?
Hoy te invito a reflexionar:
Entrena tu mente con la misma disciplina, enfoque y amor propio con la que entrenas tu cuerpo.
Si te interesa leer más sobre estos temas, escríbeme y te comparto mi lista de libros favoritos.
Estoy segura de que te ayudarán a poner el foco en ti y cumplir tus objetivos.
📤 No olvides compartir este mensaje. Juntos podemos cumplir sueños.

Gracias por leerme una vez más,
Nellyjop

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